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Ser un buen progamador informatico. Las 5 Claves.

Esta profesión exige tanto conocimientos de programación como competencias y habilidades personales y sociales determinadas que podemos resumir en 5:

  1. Capacidad de análisis y síntesis.

Es erróneo pensar que el programador informático realiza actividades estandarizadas y monótonas. El resultado final de su trabajo está muy condicionado por su capacidad para saber sintetizar información y datos, analizarlos, interpretarlos y aplicarlos en el contexto y en los escenarios informáticos más adecuados.

  1. Competencia de trabajo en equipo.

El trabajo en equipo de los programadores informáticos es un hecho indiscutible. Es indispensable reunirse con clientes internos y externos para ajustar el proyecto a las necesidades y requerimientos de la empresa o del demandante final del servicio, y ajustar el producto a sus expectativas. Por tanto, un programador informático no trabaja en solitario, sino que debe tener habilidades de planificación y coordinación de proyectos, capacidad de ejecución (siendo responsable de sus tareas, aportando su experiencia y conocimientos al resto del equipo, compartiendo conocimientos…), capacidad para asumir normas y participar de forma activa y con un talante cohesionador. Asimismo, capacidad de evaluación no solo de su trabajo, sino también de su forma de trabajar (aptitudes y actitudes).

  1. Creatividad e innovation.

La capacidad para aportar soluciones a los problemas de forma eficiente y eficaz a la hora de ejecutar su trabajo es fundamental. Y en este sentido, manejar diferentes alternativas y escenarios para aportar valor y utilidad a través de sus ideas. La informática y la creatividad van de la mano; ya que es necesario potenciar la imaginación para lograr creaciones informáticas dinámicas e interactivas y, por tanto, llegar a aplicar conceptos y prácticas informáticas a otros aspectos de la vida.

Un programador informático debe poseer gran capacidad de observación de la realidad. Busca constantemente nuevas formas de aportar valor a su trabajo y necesita formarse continuamente para adaptar sus conocimientos y experiencia a una tecnología y una necesidades sociales y empresariales que evolucionan y que están en continuo cambio.

Un programador informático debe poseer conocimientos amplios en lenguajes de programación que le permitan diseñar y crear procesos que puedan ser comprendidos y ejecutados por los ordenadores. Y esto, implica formación en creación y desarrollo de códigos fuente (programación).

Por supuesto, también deben desarrollarse capacidades para llevar a cabo proyectos utilizando principios y metodologías propias de la ingeniería y, en general, conocimientos de diseño, desarrollo, evaluación y aseguramiento de la accesibilidad, ergonomía, usabilidad y seguridad de sistemas, aplicaciones y todo tipo de servicios.

Sin lugar a dudas, este tipo de conocimientos requiere de un Grado en Ingeniería Informática, ya que es la formación que proporciona los fundamentos matemáticos, físicos, económicos y sociológicos básicos para desempeñar la profesión. Pero no hay que perder nunca de vista que para interpretar, seleccionar, valorar y crear nuevos conceptos, teorías, usos y desarrollos tecnológicos relacionados con la informática y su aplicación, es necesario estar dispuesto a formarse y reciclarse continuamente para conocer las tendencias del mercado y los nuevos procedimientos y lenguajes de programación que evolucionan constantemente. Es decir, actualizarse en programación, en el funcionamiento de algoritmos, en las estructuras de datos o, por ejemplo, en sistemas operativos. Una disciplina que trae cambios vertiginosos en el ámbito de la inteligencia artificial o la criptografía, y que exige adaptar conocimientos y competencias a uno de los campos que más crece y cambia en la actualidad.

La formación con un poco de motivación

La motivación es la estimulación o la influencia para proceder de una determinada manera o despertar el interés por algo. A todos nos cuesta realzar determinadas tareas, unas más que otras, pero si tenemos una motivación para realizarlas estas son más llevaderas. Se ha escrito muchísimo sobre esto, y desde luego yo no soy ningún experto, pero a mí como al resto de las personas, normalmente un poco de motivación positiva siempre me viene bien.

Como cualquier otra acción la formación es una actividad que es placentera cuando se realiza por gusto o porque nos agrada lo que tenemos que aprender, pero en otras ocasiones puede ser un verdadero sufrimiento. Es en estos casos cuando debemos motivarnos y ver la formación como el medio para llegar a un fin, nuestro objetivo o meta.

El inicio de la motivación aparece con un objetivo, algo que queremos hacer o conseguir. Debemos tener un objetivo alcanzable y visualizarlo para estar constantemente motivados, porqué o para qué nos estamos formando. Los objetivos pueden ser más o menos ambiciosos, pero siempre deben ser realistas, porque si no tendrán el efecto contrario, la desmotivación y al final abandonaremos el reto de conseguir nuestra meta, el objetivo que nos habíamos marcado, aprender aquello que nos habíamos propuesto, con la frustración que ello conlleva. Para poder cumplir con lo planeado es aconsejable planificarlo y fraccionarlo en pequeñas etapas y así ir completando cada una de ellas.

Como cualquier objetivo que queramos llevar a cabo, el aprendizaje también tiene sus obstáculos, desde el planteamiento, la preparación y la ejecución, pero lo que tenemos que tener siempre claro es que el primer paso para alcanzar una meta es empezar.

“Hazlo ahora, quizás luego sea demasiado tarde”, esta afirmación debe emplearse tanto para lo que debemos hacer, aunque no nos apetezca, como para lo que realmente queremos hacer. No desperdicies el tiempo, si ese no es el objetivo, aprovéchalo como tú creas, dentro de tus posibilidades, claro está, y disfruta lo que estás haciendo. Hace tiempo leí que teníamos 1440 minutos al día para utilizarlos como queramos, los utilices como los utilices al final del día se acaban, piensa que cada uno de esos minutos fuera solamente un € ¿cómo lo emplearías? Aplica este pensamiento a la hora de sentarte a estudiar verás cómo aprovechas mejor el tiempo y dejas de procrastinar (estupenda palabra).

Si creemos en lo que estamos haciendo y pensamos que podemos hacerlo bien, el porcentaje de éxito será mucho más alto.